Semana 16, las estadísticas y yo
Hoy oí sus latidos. Una tranquilidad más. A las estadísticas que intenté no tomar demasiado en cuenta y que indicaban mi escasa probabilidad de embarazarme en forma natural y con mis propios óvulos (1,6%), se sumaron posteriormente y superado ese trance, la alta probabilidad de una aborto espontáneo (51%) o de que superando este segundo obstáculo, mi futuro hijo o hija naciera con síndrome de Down (1 en 40). Como pueden ver, la relación con las estadísticas no ha sido fácil. Decidí comenzar este blog para llevar un registro y poder alentar a otras mujeres en una situación similar a la mía. Ser madre no era (no es) mi sueño de vida, por lo tanto mientras el reloj biológico avanzaba y esta posibilidad se alejaba nunca me desesperé. De hecho la idea de ser madre comenzó a rondarme tarde en la vida, casi llegando a los 40, pero por no estar en pareja o no estar con la pareja adecuada, la posibilidad seguía alejándose.
Me hice una ecografía doppler hace tres semanas, midieron al bebé por todos lados y la probabilidad del síndrome se alejó—relativamente— a 1 en 222. Entiendo que sigue siendo considerado un alto riesgo basado únicamente en mi edad. Existen otras pruebas no invasivas, pero valen aproximadamente 500 mil pesos y como además en mi país, Chile, no se nos permite a las mujeres decidir la interrupción de un embarazo, prefiero pensar que todo va a salir bien, como ya ha venido saliendo hasta ahora. O sea, no volverme loca por las estadísticas.
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