Semana 38, flor de un día

Ahora entiendo, experimento en carne propio el significado. Caprichos de la naturaleza, exquisitas rarezas. Después de 16 años de plantado, el San Pedro florece, coincidiendo con el pronto nacimiento de mi hija. También florezco, quizás, o de hecho, espere más para hacerlo que el extravagante protector del mundo andino. Nos cuida, pero florece cuando quiere, oculta en la noche la apertura completa de sus flores blancas que parece estallar para esparcir su aroma inolvidable. Corro para alcanzar a oler la última de tres flores antes que llegue la noche y desaparezca. No alcanzo. Al llegar ya se ha cerrado al igual que sus compañeras. Será hasta el próximo año.

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